Thursday, October 28, 2021

FREE HOT DOGS

PERROS CALIENTES GRATIS

Hay un dicho en Inglés que dice, "There is no such thing as free lunch" 
"No hay tal cosa de almuerzo gratis: traducido al Español"
Sólo Jesucristo dió almuerzo gratis a miles de personas hambrientas  y no fueron        Hot Dogs o perros calientes sino panes y peces recién hechos milagrosamente.

En varias ocasiones el Señor Jesús ministró la palabra en donde había comida. 
Jesús fue invitado muchas veces a comer en casas, después de su resurrección le proveyó a sus discípulos pescado asado a la orilla del mar de Galilea. Multiplicó en dos ocaciones los peces y los panes y alimentó a miles de personas. Comió con fariseos, con un  recaudador de impuesto llamado Zaqueo, comió con sus amigos Lázaro, Marta y María y con todo aquel que le invitó a comer.
Que mejor escenario es este, una reunión donde hay comida física y comida espiritual.        Esta es una de la razones que queremos realizar en un sector de nuestra comunidad una comida de Hot Dogs especialmente preparados en varios estilos, Nueva York, Chicago, Mexicanos y Salvadoreños para darle a las personas de nuestro vecindario el mejor Hot Dog que jamás hayan comido en su vida. 
Estamos conviviendo con muchas personas no creyentes cada Domingo en uno de los parques de nuestra comunidad, jugando Fútbol, Voleybal, y Basketbol. 
Por esta razón queremos continuar mostrando nuestro amor hacia ellos proveyéndoles un plato de comida sin ningún costo. Los Hot Dogs mas el amor de Dios puede darnos la oportunidad a conversaciones que pueden abrir el corazón de las personas para escuchar el mensaje del evangelio, como muchos lo hicieron cuando el Señor los alimentó. 
Jesús primero alimentó el alma hambrienta con la palabra de Dios a muchos que vinieron a oírle predicar.  Me pregunté un día porque a Jesús le gustaba comer con la gente. 
Creo que hay varias razones, la primera es que la gente se relaja cuando come, la gente se alegra cuando disfruta de una buena comida, pero la mas importante de todas es que la experiencia de comer con otros es una señal de amistad y compañerismo y escuchan mejor el mensaje del predicador. El Señor lo sabía muy bien y por eso aprovechó cada oportunidad que lo invitaron a comer, ya hubiera sido un fariseo, un ex-leproso, un cobrador de impuestos, o sus discípulos y amigos íntimos. En nuestra Iglesia tenemos una costumbre de celebrar cada servicio con una cena la cual nos ayuda a tener la alegría de convivir y comer juntos el pan.